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Bienestar

Coenzyme Q10: la bujía del cuerpo

27 Abril 2017

Coenzyme Q10 (CoQ10) es la bujía del cuerpo humano: así como un coche no puede funcionar sin esa chispa inicial, el cuerpo humano no puede seguir funcionando sin CoQ10. Es un componente esencial de las mitocondrias, que producen el poder que las células necesitan para dividirse, moverse, contraerse y rendir en todas sus funciones. CoQ10 también tiene un papel importantísimo en la fabricación de trifosfato de adenosina (ATP), la energía que impulsa todos los procesos corporales. Lo que es más, la CoQ10 es un antioxidante que protege las células contra el daño.

Aunque nuestros cuerpos pueden producir CoQ10, no siempre producimos lo suficiente. Debido a que el cerebro y el corazón están entre los tejidos más activos del cuerpo, la deficiencia de CoQ10 afecta más a estos órganos y puede conllevar a problemas serios. Hay diferentes motivos de que existe una deficiencia de CoQ10—dieta deficiente, un defecto genético o adquirido, o bien incremento en las necesidades de los tejidos, por ejemplo. Las enfermedades coronarias y vasculares, incluyendo el colesterol alto y una presión sanguínea alta, tienen necesidades extra de niveles de CoQ10. Además, debido a que los niveles de CoQ10 disminuyen con la edad, la gente mayor de 50 años podría necesitar más. Muchos estudios han demostrado que un número de medicamentos (especialmente los agentes de reducción de lípidos como estatinas) reducen los niveles de CoQ10.

Teniendo en cuenta el papel central de la CoQ10 en la función mitocondrial y en la protección de células, es útil en un gran número de problemas de salud. La CoQ10 ofrece beneficios en muchas condiciones de salud, que debería estar considerada como un nutriente esencial. Además de ser un antioxidante general, la CoQ10 también podría ser útil en los siguientes problemas: 

  • Enfermedad cardiovascular: presión sanguínea alta; fallo cardíaco congestivo; cardiomiopatía; protección durante la cirugía cardiaca; colesterol alto tratado con medicamentos, especialmente estatinas
  • Cáncer (para potenciar la función inmune y/o contrarrestar los efectos secundarios de la quimioterapia) 
  • Diabetes mellitus 
  • Infertilidad masculina 
  • Alzheimer (prevención) 
  • Enfermedad de Parkinson (prevención y tratamiento)
  • Enfermedad periodontal
  • Degeneración macular

Investigación científica

Estudios tanto en animales como en humanos han confirmado las utilidades de la CoQ10 para los problemas enumerados arriba—especialmente para la enfermedad cardiovascular. De hecho, la investigación ha mostrado que del 50 al 75 % de la gente con enfermedades cardiovasculares tienen deficiencia de CoQ10 en el tejido de su corazón. Corregir esa deficiencia puede producir con frecuencia resultados dramáticos en pacientes con cualquier tipo de enfermedad del corazón. Por ejemplo, se ha demostrado que la deficiencia de CoQ10 está presente en el 39 % de los pacientes con presión arterial alta. Este descubrimiento sugiere la necesidad de un suplemento de CoQ10. Sin embargo, la CoQ10 parece proporcionar beneficios más allá de la corrección de una deficiencia cardiovascular.

Un estudio de 2009 presentado en la revista Pharmacology & Therapeutics mostró que el efecto de la CoQ10 en la presión sanguínea no se suele ver hasta después de 12 semanas de terapia, y las reducciones típicas en la presión sanguínea sistólica y diastólica en pacientes con presión sanguínea alta son modestas—en el rango del 10 por ciento.

Las medicinas de estatina como Crestor, Lipitor y Zocor trabajan inhibiendo la enzima que el hígado necesita para crear colesterol. Desgraciadamente, también bloquean la producción de otras sustancias necesarias para el funcionamiento corporal como la CoQ10. Esto podría explicar los efectos secundarios más comunes de los medicamentos—especialmente la fatiga y el dolor muscular. Un gran estudio, el ENDOTACT, publicado en la International Journal of Cardiology en 2005, mostró que la terapia con estatina disminuía los niveles de CoQ10 en plasma, que esta disminución podría prevenirse completamente con un suplemento de 150 mg de CoQ10. Además, los suplementos de CoQ10 mejoraron significativamente la función del revestimiento de los vasos sanguíneos—uno de los objetivos clave del tratamiento y prevención de la arterosclerosis.

En estudios doblemente ciegos, el suplemento de CoQ10 resultó ser bastante útil en algunos pacientes con la enfermedad de Parkinson. Todos los pacientes en estos estudios tenían tres síntomas primarios de Parkinson—temblor, rigidez y movimientos ralentizados—y fueron diagnosticados con la enfermedad en los últimos cinco años.

Un estudio de 2005 publicado en Archives of Neurology también mostró una ralentización del declive funcional de los pacientes con Parkinson que tomaron CoQ10. Después de un examen inicial y análisis de sangre básicos, los pacientes fueron divididos al azar en cuatro grupos. Tres de los grupos recibieron CoQ10 a diferentes dosis (300 mg al día, 600 mg al día y 1200 mg al día) durante 16 meses, mientras que el cuarto grupo recibió un placebo. El grupo que tomó los 1200 mg tuvo un declive menor de la función mental, motriz y la habilidad de realizar actividades de la vida diaria como alimentarse o vestirse. El mayor efecto fue en las actividades de vida diaria. Los grupos que recibieron 300 mg al día y 600 mg al día desarrollaron ligeramente menos discapacidad que los que tomaron placebo, pero los efectos fueron menos dramáticos que en los que recibieron la dosis más alta. Estos resultados indican que los efectos beneficiosos de la CoQ10 para el Parkinson se logran con mayores dosis. No se observaron efectos secundarios significativos en ninguno de los pacientes. 

Seguridad y dosificación

 Coenzyme Q10 es muy segura—no se ha informado acerca de ningún efecto adverso serio, ni siquiera en un uso a largo plazo. Por motivos de seguridad, no se ha probado durante el embarazo y el periodo de lactancia, CoQ10 no debe usarse durante estas fases a menos que un doctor determine que el beneficio clínico potencial supera los riesgos. Normalmente recomiendo entre 100 y 200 mg de CoQ10 al día. Para una mejor absorción, sugiero tomar cápsulas de gelatina suaves con las comidas. En dosificaciones más altas, es mejor tomarla en dosis divididas que en una dosis única (200 mg tres veces al día es mejor que 600 mg de una vez).

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